Balance Anual

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El Organismo tiene a su cargo la relevante función de seleccionar a quienes se postulan para acceder a los cargos de magistrados de la Administración de Justicia y del Ministerio Público.

De acuerdo a las pautas fijadas por la ley que lo rige, los postulantes rinden un examen de oposición. Quienes aprueban el mismo son entrevistados personalmente por el Consejo con la finalidad de apreciar su idoneidad, solvencia moral, equilibrio, madurez, conocimiento de la realidad, sentido común, coherencia, creatividad, independencia de criterio, imparcialidad, equidad, apego al trabajo, capacidad de liderazgo, vocación de servicio, compromiso con el cambio, con los intereses de la comunidad, el respeto por las instituciones democráticas y los derechos humanos.

Paralelamente, se analizan sus antecedentes profesionales y académicos. De la conjugación de todos esos factores emergen las ternas vinculantes que finalmente se someten a consideración del Poder Ejecutivo.

En el transcurso del año se inscribieron al Registro de Aspirantes la cantidad de 269 nuevos postulantes, alcanzando en la actualidad un total de 7630 inscriptos. En este mismo período se recibieron 12.084 acreditaciones a concursos en trámite. Así mismo se realizaron 116 llamamientos a concursos para cubrir 182 cargos vacantes. Se llevaron a cabo 46 exámenes en los cuales se hicieron presentes 1436 postulantes, superando las pruebas establecidas 397 de ellos.

El Consejo de la Magistratura realizó 534 entrevistas personales, junto con 646 exámenes psicológicos psiquiátricos. Finalmente se elaboraron ternas para cubrir 171 cargos vacantes.

Por su parte, la Escuela Judicial dependiente del Consejo, llevó adelante numerosos cursos inherentes a la actividad judicial inscribiéndose 1591 concursantes, resultando aprobados 1135. Por otra parte 59 alumnos han concluido en diciembre de 2013 los 12 cursos de la currícula siendo los primeros egresados de la Escuela Judicial.

Más allá de la relevancia de tales números, que reflejan la intensa actividad cumplimentada, el Consejo continuó en su política de aspirar a la excelencia desde un punto de vista integral, comprensivo de las calidades que deben revestir los magistrados judiciales.